MAGNO ALEJANDRO, QUE PEQUEÑO ERES ... estaba
escrita en un rectángulo de papel añadido por otro igual, pegado con
cinta en una desgastada, blanca y vieja pared de adobe. Al leerla entendí el por
qué de la frase... Gritaba en su silenciosa lectura, Frustración,
dolor, ira, impotencia, soledad y abandono. Mire a mi alrededor y en aquella vieja casa, rodeada por jardines inhóspitos y
un gran árbol de fruto que le hacía sombra desde su costado,
adornada con tejas color cobre hechas de barro, algunas viejas y
quebradizas. Jamás creí entender tanto con
tan poco.
Aquellas letras silenciosas pero potentes en su mensaje, me habían hecho entender qué tenía que hacer, con un aire de nostalgia y tristeza, deje aquella casa vieja Y desolada pero mística a su vez. Pero por que surgió tal frase?, quien la escribió?, que llevo a hacerlo?... he aquí el principio, mi Génesis.
Aquellas letras silenciosas pero potentes en su mensaje, me habían hecho entender qué tenía que hacer, con un aire de nostalgia y tristeza, deje aquella casa vieja Y desolada pero mística a su vez. Pero por que surgió tal frase?, quien la escribió?, que llevo a hacerlo?... he aquí el principio, mi Génesis.
Tenía doce años en ese entonces, pelo
corto castaño oscuro, tés blanca y suave como la ceda, ojos
grandes y expresivos con aire de ternura pero más de picardía, parecían como
si siempre quisieran hacer alguna travesura, labios definidos color
rosa. En general un rostro definido con el cuerpo de cualquier
niño delgado de esta edad, mayor de cuatro hermanos (dos hombres una
mujer, la más pequeña, la cuarta aún no había nacido)
todos muy seguidos y unidos aunque con todo los problemas,
peleas y demás castigos que venían detrás.
En casa de la abuela, criados por
ella en un ambiente de valores, religión y algo de rigidez, siendo ella una mujer enigmática, sabia y generosa, parecía que había visto
todo el mundo. Sus historias, las más increíbles y entretenidas, contadas bajo el sonido de una estufa de carbón y su aroma a café de
la mañana con sabor de leña. Huérfano de madre por
abandono, aun no entiendo las razones de su partida indefinida, pero duele menos
en este momento. Mi padre jamás dio sus razones siempre calla al respecto y
prefiere continuar con su presente.
Mis recuerdos en esta casa son los más
felices pero a su vez marcan mi destino, el fin de mi inocencia y el comienzo
de lo que ahora es mi vida. No recuerdo como fue, ni en qué momento exactamente
pero me llegan imágenes, borrosas ellas me traen momentos... en las que un
hombre, mi primo (me lleva dos años) acariciaba mis piernas envueltas
en medias de seda color negro y desgastadas de su uso, mientras me presionaba
contra el frío piso de la ducha, sentía su
punzante miembro excitado sobre mí y sus labios aireados en mi
nuca hasta que se retozaba en su orgasmo.
Sin saber exactamente qué significaba para
mí o porque lo estaba haciendo, sucedía en
repetidas ocasiones, hasta que simplemente dejo de hacerlo. Ahora
bien que lo pienso... no fue traumatico, un juego de niños descubriendo su cuerpo
y a la vez su sexualidad. Pero para mí... fue la puerta a algo que
no entendía pero me emocionaba de pensarlo, nunca me
pregunte así mismo en ese entonces si me gustaban los hombres,
pero si sentía la saliva en mi garganta que pasaba
tensionante y nerviosa al ver un hombre en paños menores o sin ellos.
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Lo que no sabía en ese entonces, era que
un día descubriría de una manera no muy convencional y
un tanto aterradora como iba a ser estar con otro hombre.
